“A TI, PRIMER AMOR”.

Que temía olvidarte,
que tu recuerdo también me dejara sola, que mi mente borrara tus besos de mi espalda, especialmente los que me clavaste en el alma.

Siempre fue urgente
que mi corazón guardara el silencio necesario,
que fuera duro y testarudo;
que mi respiración parara un segundo y que mis manos fueran resistentes al tacto, si, al tuyo.

Siempre te quise pasada de las doce,
pero noté, que mis peticiones ya no eran humanas y mucho menos sensatas.

Quería valentía y para ello le rogaba al suelo que me enredara las manos, los pies y la vida para no buscarte,
para no llamarte,
para dejar de pensarte,
de sentirte, de quererte.

Después de unos largos años,
dejé de presionarme
y sin darme cuenta
sentí que había ganado la batalla.

Ya no te pienso de la misma manera,
pero tu nombre todavía se atreve a correr por mis venas.
Y no me importa saber, si el mío también lo hace por las tuyas, supongo que no.

Las manos no me alcanzan para contar el número de veces que me habías roto el corazón,
aunque sabía que me lo había roto yo sola muchas veces más.

Y que a pesar de ello,
tampoco alcancé a contar las veces que me ayudaste a sanar,
gracias a vos, aprendí a desconfiar,
a seleccionar.

He perdido la cuenta de las veces que he utilizado condón
para colocarle a mi pluma cada que escribe un guión
siempre termina corriéndose la tinta por escribir sobre vos
que no lo haga público, es solo mi elección.

Si, hablo de vos,
de vez en cuando me llega tu aroma
disfruto tu olor,
en otras bocas jamás estará tu sabor.

Sigo buscando mi dirección,
como escribiste aquel 21 en ardor,
para el colmo, dedicándome una canción
de mis favoritas por cierto,  en la mejor versión.

Hoy, vi una foto tuya,
con aquella chaqueta que te da el toque de ” rudeza”,
esa, la de color negro, resaltando tu tez clara, la que tanto amaba, la que disfruté besar.
Tenías una mano en tus labios, la mirada en la nada, lo admito:
Sentí un tanto de intriga, me dio un punzón en el corazón.

Pero no temas,
no te guardo rencor,
para mi fuiste más que dolor, cicatrices… Más que  “Sexo y hacer el amor”,
Eres, mi primer amor.

Encuentro placentero escribir sobre vos,
de alguna manera, me resalta cada cicatriz, pero la siento con un ligero calor que antes no era luz, solo tinieblas y a estas alturas, siento paz.
Gracias,
Primer amor.

© -A.R.
Ciudad de Guatemala, septiembre de 2,019

Un comentario Agrega el tuyo

  1. a pesar de los días y las primaveras pasadas, aún se extraña…esa vida…Besos al vacío

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