“UNA DIABLA”

A estas alturas, no me interesa si estás con ella,
si te encuentras con alguien más, tampoco en dónde vas dejando huella.
No me interesa si con alguien más destapas un buen vino, una botella,
no me torturo pensando con quién deleitas una paella.

Con el tiempo transformaste a una chica mala,
que por supuesto de vos se enamoró, convirtiéndose en diabla,
sintiéndose cómoda en un nuevo infierno,
ese, el de tu pecho, en donde lo hacías parecer todo tierno.

Gracias por darme lo mejor de tus momentos,
el afecto que conmigo tuviste y en el que no me importaron tus defectos,
nos quemamos en las llamas de nuestro averno,
en dónde también disfrutamos del invierno.

Jugamos a fuego lento,
nos dañamos hasta liberar el ”ya no podemos”,
pensamos: “Pasar el tiempo, dejemos,
necesitamos ese momento y que nuestros corazones sanemos”.

Algunos demonios preguntan por vos,
los malditos celebran tu ”adiós”,
me exclaman que tus inestabilidades y pensamientos indecisos los provocaban,
que entre ellos mismos, tampoco ”lidiaban”.

Que la calma para sus actitudes es mi paz interior,
la que se encuentra dejando todo aquello que nos hace ”feroz”,
pero como toda  ”Diabla”, necesita de su tentación
y toda tentación (en este caso claramente sos vos) necesita su ”llamada de atención”.

La que harás cuando quieras, cómo quieras, en dónde quieras,
notoriamente ‘”Con quién quieras”,
pero en esta diabla, a la final encuentras lo que deseas.

No le llames impulso a lo que no lamentas, a lo que inventas, a lo que de vez en cuando, tu corazón ardiendo con su dulce voz: mi nombre deletrea, el que no se lleva ni lanzándolo  a la marea.

Porque esta diabla, siente lo mismo cada que con alguien más lo intenta, pero su infierno y el resto de sus malditos demonios sin vos, más se cabrean, que también se sienten en el cielo ¡Eso es lo que me plantean!

Con un café o chocolate caliente, puedo entretenerlos,
con comida y un par de versos, acariciarlos,
recordándoles que de vez en cuando la tranquilidad ha de violarlos
y que así saben mejor, así es como trato de dormarlos, de alivianarlos.

Una diabla raramente transmutada,
riéndo como loca, pareciendo transtornada.
Con mucha adrenalina y lo que no le gusta, aniquila,
considerando que en el fondo, hay un demonio, el que siempre le domina.

Esta diabla inspirada escribe esto con ganas,
ya te imagino leyéndolo, haciendo malos gestos y cosas raras.
Pero a lo lejos, al terminarlo con una sonrisa pícara terminarás, no lo olvides,  también de vez en cuando puedo descifrarte
y no lo negarás, pero ha surgido una verdadera obra de arte.

-“Para vos, demonio eterno de mi infierno”.

© -A.R.
Ciudad de Guatemala 17 de mayo de 2,019

 

Un comentario Agrega el tuyo

  1. macalder02 dice:

    Una Diabla para no olvidar. Versos que llenan tu poema de pasión y sentimientos. Bien por ti.

    Le gusta a 1 persona

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