“LO QUE PASA EN ANTIGUA, EN ANTIGUA SE QUEDA”.

La madrugada más larga de mi corta vida,
fue en la que te tuve en mis brazos y fuiste mía.
En la que contemplé tu sonrisa al amanecer,
Y mis ganas estaban contigo desde ese momento, hasta el anochecer.

Y al amanecer me pregunté:
“¿Qué hice para merecer a esa mujer?”
Pensé excesivamente las cosas,
Y olvidé que hoy estaba y mañana podría quedar con el corazón, morosa.

Nos besamos como si no hubiese un mañana,
Como si un pasado no nos separa,
Como si el puto mundo estaba a nuestros pies,
Y como si no hubiesen más vecinos, alojados en ese hotel.

Nos acariciamos borrando toda la hiel, Hicimos el amor tantas veces y no solo de piel a piel.

El aliento de su boca, me supo a miel
Y  el néctar de sus labios lo bebí, con todas esas ganas acumuladas y con esa sed que  nos hicieron enloquecer.

El seis de abril fue todo un placer,
Lo que pasó en Antigua, en Antigua ha de florecer.
Cuando caminemos en esas calles de piedra y recordar el dilema,
Que vivimos esa noche y al final fue más que un esquema, una noche que solo al recordar “me quema”.

Desafiamos al destino, mi amor.
Conquistamos al mundo, cuando todos estaban en nuestra contra.
Luchamos contra viento y marea para que sucediera,
Para quedarnos juntas, para ser ” eternas”.

Lo que pasa en Antigua, en Antigua se queda.
Solo vos y yo sabemos que sentimos, que vivimos esa noche de espera.
Pensando “cerrar” un maldito ciclo.
Cuando hicimos de todo, menos querer cerrar ese vicioso círculo.

¡Y entonces pasó!
Un inesperado mensaje tu sonrisa borró,
Ocho días después, de haber hecho el amor
Y habernos entregado con todo el fuego, con toda la pasión.

Siempre fuiste sensible,
Y en ocasiones yo fui muy terrible.
Intercambiábamos los papeles y a veces era irresistible,
Esas malditas  inseguridades y mantener nuestras ganas intactas y firmes.

Un perfecto mal entendido,
Una señal que no se puede pasar “por desapercibido”
Eso esperabas para poder borrar,
Para terminar de matar tus ganas y por fin poderme arrancar.

Un ingrato final,
Lo quise arreglar,
No quisiste escuchar,
Pues cansada, ya estás.

Un beso amargo y vacío,
Dos cuerpos desnudos, sin sentir ese “alivio”
De tenerse el uno al otro y no querer a nadie más,
No logro asimilar, que por un mísero mal entendido, sin tu amor me voy a quedar.

Después de haber hecho el amor,
A los ocho días tuvimos sexo sin pasión,
Desquitándo nuestro coraje,
El tuyo por el mensaje y el mío por seguir comparándome.

Lo que pasa en Antigua, en Antigua se queda.
Debimos haber hecho caso a ello.
Pues ahora me aborreces, me detestas.
¡No sientes nada! Me Borraste por completo de tu alma y de tu ser .

“Debimos haber hecho caso y no terminar así”.

Tú odiándome y yo sigo preguntándome…

¿Qué hubiese pasado sin la mala interpretación del mensaje?

Estarías conmigo, dispuesta a todo.

Pero no.. Somos dos almas esparciéndose, separándose y de paso tú;  odiándome.

¡Felicidades A. R!

La perdiste, por un mísero, inconcluso insignificante mensaje que no dejaste que explicara.

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