“CONFESIONES A MI COPA DE VINO”

Le confieso a mi copa de vino,
le cuento con el roce de mis labios y el rojo del labial:
que los besos que he dado,
han sido en vano.

Algunos muy buenos,
pero el resto dejan de “qué hablar”.
Mentiría si digo que los tuyos NO los he podido borrar,
aunque parecen marca de agua, al intentar siquiera completamente eliminar.

Delicioso vino, dulce compañía,
me susurra que debo ignorar la parte céntrica y exacta en la que te pienso,
el problema es que no hay nada “exacto”, mucho menos ” céntrico ”
No sabía hasta “dónde” o “en qué momento” dejaría de pensar en alguien que dejó de estar hacer mucho tiempo.

Pero me enamoré de vos y tu esencia,
que permanecen en cada centímetro, incluso en tu ausencia,
incluyendo el espacio entre mis rizos,
y las manchas de tu piso.

Le confieso a mi copa de vino,
que he mentido al pronunciar,
que en vos NO he de pensar,
cuando es lo único que me hace necesitar.

Afortunadamente mis confesiones están a salvo,
afortunadamente vos no estás viendo como me sigo quebrando,
afortunadamente yo, no veo como me estás olvidando.
Aunque para ser sincera, posiblemente: mañana todavía me esperas.

 

-A.R.

2 Comentarios Agrega el tuyo

  1. El vino, excelente confesor anónimo de penas,
    pero a veces, en lugar de hacerlas olvidar, las rescata.
    Me ha gustado.
    Un saludo

    Le gusta a 1 persona

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